El pasado 14 de Marzo del 2016 anunciamos en rueda de prensa que tras 6 años ofreciendo una cocina saludable y con muchos alimentos sin gluten, ampliamos nuestro compromiso y desde ahora todos los platos y las tapas ofrecidos en el Restaurante Caroba en Valladolid se cocinan sin gluten, convirtiendo al Caroba en el primer restaurante apto para celiacos de Castilla y León que toda su carta esta libre de gluten.

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Croquetas, torreznos, bocadillos o pan. Alimentos prohibidos para cualquier intolerante al gluten, que siempre selecciona con cuidado la comida que le ofrecen los restaurantes, pero algo cambió. Ahora, Valladolid alberga uno de los escasos locales a nivel nacional que cuenta con la totalidad de sus platos aptos para los celiacos; el Restaurante Caroba.

 

Un lugar donde cualquier intolerante a los derivados del trigo, la avena o el centeno pueda disfrutar de todos los alimentos, sin la necesidad de hacer una selección de la carta o sin el miedo a una posible ‘contaminación cruzada’ de la comida. Es una iniciativa que facilita el salir a comer fuera de casa sin preocupaciones por encontrar un restaurante apto para celiacos y sin discriminar con los alimentos. En la mañana del 14 de marzo dieron testigo de este hecho el Propietario del Restaurante Caroba, Alfonso Carlos Manzano García, la presidenta de la Asociación de Celiacos de Castilla y León, Patricia García Egido, y el presidente de la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería de Valladolid, José Jaime Fernández Lafuente.

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Alfonso Manzano explica que el cambio “prácticamente no nos ha costado mucho, porque desde hace seis años ofrecemos una cocina mediterránea, muy saludable y con muchos alimentos sin gluten”, quien confirma que no han subido los precios, para desmitificar que todos los productos sin gluten son mucho más caros“Manufacturamos nosotros mimos muchos de los productos, como por ejemplo el pan, para que no se incrementen los precios”.

 

Alfonso Manzano reconoce que en España solo conoce cuatro o cinco restaurantes de este tipo en Barcelona y uno en Gijón. Desde la Asociación de Celiacos se valora la iniciativa. Patricia García dice que “ahora se podrá no solo venir a comer sino también a tapear, misión imposible antes”. Por su parte, el presidente de los hosteleros, Jaime Fernández, señala que Valladolid“referencia gastronómica, da un paso más con un restaurante para celiacos”.

 

Compromiso. La concienciación del restaurante Caroba con los intolerantes al gluten es total, pero no se quedan ahí, ya que su oferta también ofrece alimentos para veganos, vegetarianos e intolerantes a la lactosa. Las posibilidades del menú ofrece una variedad que logrará conseguir más de un quebradero de cabeza a los celiacos, pero esta vez por el hecho de decidir qué van a elegir del repertorio, y no por descartar aquello que su organismo no les permite.

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Finalizamos la presentación con una muestra de algunos ejemplos de lo que  el cliente se puede encontrar en la carta: desde unas «croquetas de gorgonzola», unas «tostas con cecina de León y tomate», un «timbal de huevos rotos con hongos y trufa», pasando por un «arroz con bogavante caldoso» hasta una variedad de postres como el «semifrío de fruta de la pasión» o un «brownie de chocolate negro con avellanas y helado de romero», entre las diferentes posibilidades que presenta el menú. Las puertas nuestro restaurante están abiertas para todos.

 

 

Otras fuentes: ACECALE: Asociación de Celiacos de Castilla y León

 

DESCUBRE SI ERES CELÍACO

La enfermedad celiaca (EC) es una intolerancia permanente al gluten, proteína presente en cereales como el trigo, la cebada, el centeno y la avena, entre otros. La ingesta de esta proteína produce, en determinados individuos predispuestos genéticamente, una lesión grave en la mucosa del intestino delgado, provocando una atrofia de las vellosidades intestinales que conlleva una inadecuada absorción de los nutrientes de los alimentos (proteínas, grasas, hidratos de carbono, sales minerales y vitaminas). No hay que olvidar que el trigo es la base de la alimentación del hombre occidental.

El único tratamiento para esta intolerancia es una dieta estricta libre de gluten. Por tanto, se deben eliminar de la dieta todos aquellos alimentos que contengan esta proteína, ya sea porque incluyan en sus ingredientes cereales con gluten o derivados de estos cereales (almidones, féculas…) o bien por haber sido añadido como antioxidante o vehiculizante de aromas o conservante (muchos de los alimentos manufacturados). A esto hay que añadir los productos que, no incluyendo gluten entre sus ingredientes, sí aparece en el producto final debido a la “contaminación cruzada”, lo que ocurre de forma muy frecuente cuando en la misma factoría se mezclan cadenas de producción de distintos alimentos (gofio de trigo y gofio de millo, por ejemplo). Dado que todavía no existe una normativa ni europea ni española que exija etiquetar de forma clara y real el contenido de gluten de los productos, la Federación de Asociaciones de Celiacos de España (FACE) edita un listado de alimentos sin gluten anualmente y que es actualizado de forma continua.

Esto es necesario, porque actualmente sólo el 20-25 % de los alimentos que se exponen en las estanterías de nuestras tiendas de alimentación, están libres de gluten. Además, existen productos específicos en cuya naturaleza entra el gluten y que pueden ser sustituidos por alternativas válidas para celÍacos: pan, galletas, pizzas.

Uno de cada 150 niños la padece, aunque la enfermedad no sólo afecta a la población infantil, sino también a adultos y puede aparecer en cualquier edad. Se estima que la padecen el 1 por ciento de la población (siendo dos veces más frecuente en la población femenina) y con tendencia a la agrupación familiar (10-15 % más posibilidades). Se estima que 8 de cada 10 enfermos no son conscientes de padecer la enfermedad. El tiempo de espera promedio en adultos para ser diagnosticados, no por necesitar pruebas muy difíciles o caras sino por no sospecharlo, es de 8 años.